Por: Fernando Frafán
Vivimos tiempos de polarización y los toros no son la excepción. La fiesta tiene un componente subjetivo y en esa forma particular de sentir y verla que tiene cada uno se van vertiendo opiniones y adoptando posturas. Muchas veces afines y otras no tanto. La fiesta de los toros es pasional y es en la exposición y defensa de los puntos de vista particulares que surgen roces y ciertamente se cometen excesos.