Madrid, segunda de la Feria de Otoño. Tarde de expectación y en lo ganadero fue de decepción, pero hubo un torero que cambió el ánimo de los aficionados que se dieron cita y
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| A hombros López Simón |
por poco llenaron la plaza, un torero que echó la moneda y se revistió de gloria. Tarde épica la de López Simón que hoy abrió la puerta grande y la de la enfermería. El cartel por demás atractivo anunciaba a Diego Urdiales y a López Simón en un mano a mano con toros de El Puerto de San Lorenzo. Corrida seria bien presentada, pero nula de casta, mansa y complicada.
Los toros:
Descastado y deslucido el primero, manso complicado el segundo, descastado y complicado el tercero, descastado complicado y falto de fuerzas cuarto, manso huidizo el quinto (bis) de Valdefresno, y un sexto que se partió la mano.
Los Toreros:
Diego Urdiales, de tabaco y oro, silencio, ovación y silencio.
López Simón, de purísima y oro, oreja, oreja y silencio.