viernes, 4 de noviembre de 2016

En Lima... Deslucida novillada de La Centinela abre Feria del Señor de los Milagros

Por Fernando Farfán

30 de octubre de 2016. Plaza de Toros de Acho. Inmejorable fue el marco para dar inicio a la Feria del Señor de los Milagros 2016. Una plaza reluciente que estrenaba albero, sol
en el cielo limeño con regular entrada en los tendidos, un tercio de plaza en sol y algo menos en sombra; y gran expectativa por ver los novillos de una ganadería nacional que tomaba antigüedad en Acho. Lamentablemente los de La Centinela, aunque bien presentados, no dieron el juego deseado por mansos y descastados.

Andy Younes: Silencio y silencio.
Rafael Serna: Silencio y silencio.
Luis López: Oreja protestada por un sector y palmas.
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Andy Younes se enfrentó a lo peor del lote. El que abría la tarde, distraído y sin celo, no quiso saber nada con el caballo. Recibe solo un picotazo y suena el clarín. El tercio de banderillas se extiende demasiado por la poca entrega del astado y la mala lidia que se le dio. En la muleta del francés sale suelto del primer muletazo y se revuelve pronto en el segundo haciendo caer a Younes sin consecuencias. Manso con peligro que aprieta por el derecho, pitón por el que porfía su matador sin fortuna, la que tampoco tuvo al entrar a matar donde dejó una media perpendicular defectuosa.

Su segundo repite en el capote y lo lancea a la verónica sin lucimiento. Recibe una buena vara este cuarto y otra vez se extiende en demasía el tercio de banderillas. Lo brinda al público Younes, pero el novillo va de más a menos. No pasa en la muleta y sale con la cara alta. Se rajó al final. Con la espada en este dejó un pinchazo hondo y una entera.

Rafael Serna evidenció sus buenas maneras y se mostró como el torero más puesto de la terna. Su primero no mostró celo. Parea bien Darcy Tamayo que es obligado a desmonterarse. En la muleta el español aprovecha las pocas embestidas a media altura del novillo templando los derechazos. Serna pasaporta a su enemigo de tres descabellos después de una estocada de buena ejecución pero trasera y desprendida.

Su segundo echó las manos por delante de salida. Con la muleta inició por doblones, el último cambiando la mano y saliendo con torería de la cara del novillo, que tiene movilidad pero es gazapón y de embestida descompasada. Novillo con complicaciones, pero con posibilidades que Serna no supo resolver. Lo mata de una estocada desprendida y tres golpes de descabello.

Luis López estuvo entregado y lo dejó todo en el ruedo. Sus ganas de agradar fueron retribuidas por un público que estuvo muy receptivo y festivalero en su mayoría. El único novillo que sirvió de la corrida cayó en manos del peruano. Fue bueno el tercero al que recibió en la puerta de chiqueros con dos faroles de rodillas y tres chicuelinas que calentaron los tendidos. El novillo recibe una buena vara y el quite es por saltilleras cargadas de emoción rematadas con una revolera.

La faena se la brinda al matador Paco Céspedes. El de La Centinela tiene movilidad, es fijo, embiste con prontitud y se arranca al galope. Pegado a tablas López se hinca de rodillas para iniciar su faena con pases por altos que no resultan limpios. Con la derecha se deja tocar el engaño, cambia de mano y mejora, rematando una tanda con el pase del desdén y otra con un afarolado. Tiene ritmo y clase el novillo que pedía todo por abajo. No le bastaron las ganas a López para estar a la altura del buen novillo del hierro nacional. La estocada le queda baja y el juez le concede una oreja exagerada que el público pidió en su mayoría.

Su segundo sale suelto del capote, lo saca a los medios y remata con una media. El novillo protesta el primer puyazo y sale huyendo. Recibe castigo en jurisdicción del segundo picador. A por todas López lo brinda al público. Doblones de inicio para someter al novillo que sale suelto. Persigue el peruano al manso huidizo por todo el redondel. Cuando le dejó la muleta en la cara el novillo repitió con más emoción que clase. Pegado a tablas lo coge el astado y va por él en el suelo sin poder herirlo. Manoletinas finales para luego pinchar y enterrar la espada otra vez en los bajos.

Foto: José carlos Arata

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