miércoles, 19 de abril de 2017

La de Resurrección en Sevilla fue un Vía Crusis

Por: Fernando Farfán
16 de abril de 2017. Corrida de Domingo de Resurrección. Se colgó el cartel de no hay billetes para la ocasión. La expectativa no podía ser mayor. Dos de los hijos predilectos de la afición sevillana se anunciaban en el cartel junto con el torero de moda, pero la corrida de Resurrección fue un Vía Crusis. Fueron seis de Núñez del Cuvillo que acabaron con las ilusiones. El afán del ganadero por buscar el toro noble que embiste con clase en la muleta a costa de sacrificar el poder y la casta que le son propias al toro de lidia le jugó en contra una vez más. La corrida de hoy fue un fiasco donde campeó el descastamiento y la mansedumbre, y la ansiada toreabilidad ni por asomo. Manso rajado fue el primero. Tardo sin emoción y con la embestida descompuesta el segundo. Con clase, pero venido a menos y débil el tercero. Falto de casta sin entrega el cuarto. Manso sin clase el quinto y manso con peligro el sexto. El ganadero bien gracias y los que la matan lo seguirán haciendo a costa de un púbico que con su dinero mantiene un espectáculo que se viene a menos. Esta vez fueron Morante de la Puebla, José María Manzanares y Andrés Roca Rey. Técnicamente nada que reprocharles a los de a pie pues los tres estuvieron por encima de los toros que sortearon. Lo mejor de la tarde lo apuntó Morante quien estuvo más que dispuesto con el cuarto al que le sacó pases de uno en uno por ambos lados. Todos con hondura y sentimiento. Ya antes había destilado su aroma de torero antiguo en el inicio por ayudados. Para destacar también lo de Manzanares que toreó despacio y con gusto al quinto y a base de llevarlo templado le corrigió defectos. De Roca Rey sólo decir que la suerte le sigue siendo esquiva en Sevilla. Hoy se llevó lo peor de lo peor. Su primero fue el único que mostró clase, pero estuvo ente algodones y se vino a menos en la muleta, tanto que no le duró una tanda, pero sirvió para que Morante en el primer tercio le haga el quite por verónicas que remató con una media enorme, lo que el peruano replicó con satilleras y gaoneras. No hubo más, salvo detalles de Morante con el capote en el primero y lo bien que le hizo la suerte el picador al segundo. Una vez más la tarde de expectación terminó en decepción, pero ya cansa repetirlo.
Foto:Arjona

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